contaminación lumínica

¿Qué es la contaminación lumínica y cómo se puede evitar?

Quizás el término “contaminación lumínica” es algo que no muchas personas han escuchado, o siquiera podrían imaginarse. ¿Cómo podría contaminar la luz? es algo que posiblemente se preguntarían al escucharlo. Por ello, hoy te hablaremos más acerca de este tema y cómo podemos evitarla.

No hay duda de que debemos iluminar las calles, las carreteras, los edificios, etc. El problema que existe es que iluminamos muy mal. Es decir, iluminamos en exceso y de forma muy poco eficiente. Un ejemplo de esto serían muchas de las lámparas que iluminan las calles y que son de forma esférica. Estas pierden un considerable porcentaje de su energía lumínica, emitiéndola hacia arriba y en horizontal, luz que no sirve para iluminar las calles.

Este es solo un ejemplo de cómo se genera la contaminación lumínica. Conozcamos un poco más acerca del tema.

¿Qué es la contaminación lumínica?

La contaminación lumínica se trata de una alteración de la oscuridad natural de la noche, provocada por luz desaprovechada, innecesaria o utilizada de forma inadecuada, generada por el alumbrado exterior, la cual genera impactos en la salud y en la vida de los seres vivos.

Los dos principales factores que debemos considerar al hablar de contaminación lumínica son el cielo y la iluminación artificial. Este tipo de contaminación es producida por las emisiones de luz que provienen de fuentes artificiales con altas intensidades, las cuales, en vez de enviar la luz hacia el suelo, la emite hacia el cielo.

La contaminación lumínica involucra siempre un desperdicio de luz, ya sea porque no se ilumina solo el objetivo (suelo, construcción, etc.) sino que la luz se escapa o dispersa al horizonte o al cielo directamente; porque se usa en momentos o en cantidad innecesaria; o porque se emite en un espectro no útil para la visión humana, pero que afecta a otros seres vivos o actividades como la observación astronómica.

Debido a que la luz se puede propagar en todas las direcciones y a 300.000 kilómetros por segundo, la contaminación lumínica que se origina en un lugar, puede alterar paisajes o lugares distantes, independientemente de si cuentan con sistemas de iluminación.

¿Cuáles son las consecuencias de la contaminación lumínica?

La manifestación más evidente de la contaminación lumínica es el brillo o halo luminoso que puede aparecer en el cielo, debido a la dispersión, que sumado al rango espectral y a su intensidad, puede generar distintos impactos que afectan a la biodiversidad, la calidad de vida y la salud de las personas, y también el desarrollo sostenible.

También podemos mencionar consecuencias como:

  • Desperdicio de energía, ya que parte de la luz se dirige hacia el cielo, por lo que se necesita más energía para conseguir la iluminación necesaria.
  • Deslumbramientos, los cuales son peligrosos para los conductores y afectan a la seguridad vial.
  • Dificultad para el tráfico aéreo y el tráfico marítimo
  • Generación de residuos contaminantes mientras se produce este exceso de energía, como dióxido de carbono o sustancias radioactivas.
  • Alteración de los ciclos biológicos de algunos animales y plantas, sobre todo en las aves, generando desorientación y cambios en sus ciclos biológicos. Incluso se pueden alterar los ciclos de sueño de las personas, al filtrarse la luz artificial en las viviendas.

¿Cómo se produce esta contaminación lumínica?

Algunas formas en las que se genera la contaminación lumínica son:

  • Lámparas mal diseñadas que emiten la luz hacia el cielo, como las lámparas de exterior tipo globo o las farolas que no están bien protegidas o que no cuentan con una pantalla.
  • Exceso de potencia en las luces artificiales.
  • Existencia de horarios poco eficientes para el uso de la iluminación artificial.

La iluminación eficiente es aquella que dirige la luz hacia el suelo y hacía los lados; no produce deslumbramientos y es uniforme. 

¿Cómo se puede evitar la contaminación lumínica?

  • Iluminando específicamente las zonas y áreas que lo necesiten, siempre de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz se disperse hacia otras zonas.
  • Haciendo un uso más responsable de la iluminación de monumentos, fachadas de edificios y carteles publicitarios. Evitando mantenerla de forma constante, sino sólo durante algunas horas.
  • Utilizando lámparas y luces que tengan un diseño con pantallas que eviten que la luz se disperse hacia arriba.
  • Situando las lámparas en lugares donde no tengan obstáculos y su luz ilumine correctamente las calles, carreteras y calzadas.
  • Utilizando sensores de movimiento, de forma que las farolas sólo se enciendan cuando hay personas en el lugar y no estén encendidas continuamente.
  • Respetando las recomendaciones internacionales respecto a los niveles de iluminación adecuados.
  • Prohibiendo fuentes de iluminación como cañones de luz o láseres que envíen directamente luz al cielo.

Conclusión

La iluminación debe ser aplicada de forma responsable y adecuada, evitando incurrir en actos que generen contaminación lumínica. Esto se puede lograr iluminando solo lo necesario, de forma adecuada y durante el tiempo necesario.

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